Super Size Me: un documental contra la comida basura.En su primer largometraje documental, Morgan Spurlock ataca uno de los pilares del “american way of life”, la comida rápida, y lo hace de manera muy gráfica: durante 30 días come sólo lo que venden en McDonald”s y adopta la vida sedentaria del americano medio. El resultado se puede ver en el documental “Super Size Me”.

Web del documental | Ver Trailer |


Menú de hamburguesa en el mayor establecimiento de fast food de Estados Unidos, al menos tres veces al día ­desayuno, comida y cena­, sin saltarse ninguna comida y aceptando el tamaño gigante (Super Size, en inglés) cada vez que se lo ofrecían. Esa es la dieta que siguió el cineasta Morgan Spurlock durante 30 días, combinada con los hábitos de vida del americano medio (el único ejercicio físico es caminar un kilómetro y medio diario) bajo supervisión médica constante. Y eso es lo que cuenta en “;Super Size Me”;, el documental con el que ganó el premio al Mejor Director en el pasado Festival de Sundance y que se ha visto en el apartado Perlas de Otros Festivales en el festival de cine de Donostia.

­¿Por qué eligió McDonald”s?

Porque es la más grande y la más influyente, todas las empresas copian o siguen el modelo de McDonald”s.Elegí la compañía que creía que podía cambiar positivamente la industria, si quisieran hacerlo. La cuestión es, ¿quieren hacerlo?

¿Un cineasta y un documental no puede hacer mucho frente a una corporación gigantesca?.

He dado un paso en un viaje muy largo. ¿Sabe que en mi país existen McDonald”s en los hospitales? Jamás se habla del valor nutritivo de sus productos. Si la gente supiera lo que come, no entraría.

El documental descubre que las grandes compañías también surten a los comedores escolares.

Si a un chaval le dan a elegir entre pizza, chocolatinas y brócoli, ¿qué escogerá? Los críos aprenden muy pronto a reconocer la marca. Ese márketing se llama “desde la cuna hasta la tumba”. En serio.

­Hay una parte que denuncia los entramados de presión que hay detrás de las grandes empresas de alimentación.

Esta relación incestuosa entre las grandes corporaciones y el Gobierno me ha dado mucho en qué pensar y realmente creo que este es un tema muy político. Lo que se ve al final de la película, la ley que ya ha aprobado el Congreso según la cual es ilegal poner una demanda contra estas compañías, es fruto de los lobbies y de las empresas de alimentación, que han estado presionando a los congresistas y llenando sus cofres con fondos para las campañas. Hoy día en EEUU los representantes del pueblo velan por estas grandes corporaciones y sus intereses, algo contrario a la idea de democracia, y cuanto más se pueda denunciar y llamar la atención sobre este hecho, tanto mejor.

­Al principio parece encantado con el experimento. ¿Le gusta este tipo de comida?

Me gustan las hamburguesas con queso, pero no las que venden en los establecimientos de comida rápida.

­A medida que avanza el documental, su estado empeora y comienzan los problemas. Hay un momento en el que los médicos le advierten que su salud se está resintiendo seriamente, de hecho uno le dice que su hígado es prácticamente paté defoie, que no puede con tanta grasa, y le recomiendan dejarlo. ¿Qué le impulsa a seguir con la McDieta?

En el 21º día estuve a punto de tirar la toalla, cuando me desperté por la noche sintiéndome mal, con dolores en el pecho y realmente asustado. Hablé con los tres médicos, con mi familia, con mi novia, con otros amigos que son médicos, y todo el mundo me dijo que abandonara el proyecto. Pero quien me dio el consejo más sensato fue mi hermano mayor. Me dijo: “Morgan, la gente se pasa toda la vida comiendo esta mierda, así que, ¿tú crees que hacerlo durante nueve días más te va a matar?”. Fue lo más lógico que me dijeron y me animó a seguir adelante.

­También muestra una operación de reducción de estómago. Aquí ésta es una técnica peligrosa y ha habido varias muertes, pero en el filme parece que en EEUU es una solución habitual. ¿Es así?

Sí, hay mucha gente que lo ve como una solución. Creemos que podemos seguir viviendo como vivimos, atiborrándonos, y luego cuando tengamos un problema ya lo solucionaremos con cirujía, con alguna pastilla o alguna medida drástica de ese tipo. Lo que más miedo me da es que este tipo de operaciones se han convertido en desgravables (a la hora de hacer la declaración de Hacienda), mientras que estar apuntado en un gimnasio no deduce impuestos. ¿Dónde está el equilibrio?

­En los últimos tiempos hay una serie de cineastas que han hecho pública su conciencia política e invitan a la gente a tomar parte activa en la política. ¿Qué le parece esta actitud, que se ve en el género documental con gente como Michael Moore?

Creo que la Administración actual ha despertado muchas conciencias y muchas pasiones, de hecho, es lo mejor que ha hecho George W. Bush. Michael Moore ha abierto el camino para que los documentales lleguen a las pantallas de cine y creo que el documental se ha convertido en el último bastión de la libertad de expresión, el único acceso a la información y a la verdad, porque en los medios toda esa información es diluida por distintas influencias. Estoy viajando por todo el mundo para hacer la promoción de la película y ayer mismo me enteré que McDonald”s lleva varios días llamando a todos los medios de comunicación en España para pedir que no se hable de la película, y amenazando con retirar la publicidad si no es así. O sea que, hay libertad de expresión, siempre y cuando el mensaje guste al esponsor. ¿Dónde vamos a llegar?

­Al final de la película comenta que McDonald”s ha retirado el tamaño gigante de su menú. ¿Cree que es fruto del documental?

Lo cierto es que está teniendo una influencia muy positiva.