Desde Rebelión (medio de comunicación alternativa) informan de este evento desarrollado por primera vez en Cuba.


Un programa de salud para hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) y el Proyecto 23 del Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográficas se unieron para organizar la primera semana de cine gay de la historia de Cuba.

La jornada iniciada el lunes y que finaliza este viernes en la sala cinematográfica 23 y 12, en el corazón de la capital cubana, lleva el nombre de «Diversidad sexual» y tomó por sorpresa a la comunidad gay habanera, acostumbrada a carecer de espacios propios.

Es un «salto al espacio público», afirmó a IPS Raúl Regueiro, coordinador nacional del proyecto HSH del gubernamental Centro Nacional de Prevención de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/Sida (Cenesex).

Unas 300 personas aplaudieron «Juego de lágrimas», película británica que presenta personajes extremos: el hombre rudo de proyección social heterosexual y su pareja, una bella y sensible mujer atrapada en un cuerpo masculino.

«Historias con personajes como estos podemos encontrar en calles de nuestra ciudad y no pretendemos que esos hombres digan «yo soy homosexual», o que las travestis y transexuales se vistan de hombre», afirmó Regueiro al inaugurar la semana de cine.

Queremos que «cada uno se encuentre feliz consigo mismo y con la sociedad que lo rodea, que en muchos casos somos nosotros mismos, los hombres homosexuales», añadió el promotor de salud que trabaja hace siete años en la prevención del sida.

«La complacencia con nuestra sexualidad aumentará nuestra calidad de vida y nos pondrá en mejores condiciones de enfrentar con responsabilidad y protección epidemias de transmisión sexual como la del sida», síndrome de inmunodeficiencia adquirida, aseguró.

Se trata de «lograr un mayor alcance» de las acciones realizadas desde 2000 con el fin de disminuir la vulnerabilidad de homosexuales, bisexuales, travestis, transexuales y transformistas y promover la aceptación social, dijo Regueiro.

La semana de cine aparece así como la continuidad de los videos-debates que se realizan dos veces al mes desde hace cinco años y de otras actividades similares en varias provincias, y podría ser la primera experiencia de un camino más ambicioso.

El proyecto de HSH es parte de un programa nacional aprobado por el Ministerio de Salud Pública, y cuenta con un apoyo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria para el período 2003-2008.

A la invitación para la semana de cine, se sumaron las promotoras de salud del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual, un grupo de travestis y transexuales que han sido preparadas para la tarea de prevención del sida en su comunidad.

Si al inicio la audiencia estuvo formada mayoritariamente por gays, un público más variado empezó a acudir el miércoles con el inicio de la proyección de la mini-serie estadounidense «Angels in America» (traducida en Cuba como «Ángeles en Norteamérica»), del director Mike Nichols.

«Algo así no se podía imaginar años atrás», dijo Benigno García, un habanero de 50 años que se enteró a última hora de la muestra por una amiga. «Al parecer, ha triunfado la sensatez humana», añadió y lamentó la poca promoción previa que tuvo.

García lleva en sus manos folletos, condones y lubricantes que recibió a la entrada del cine de un grupo de promotores de HSH.

Un afiche muestra la foto de un padre con su hijo. «No en todo se parece a ti, pero eso no lo hace diferente. Valorar a tu hijo por sus preferencias sexuales, no te dejará ver la magnífica persona que has formado», afirma el texto al pie.

«Está en tus manos comprenderlo y aceptarlo», añade la campaña de sensibilización.

Especialistas estiman que la necesidad de prevenir el sida en la población masculina, la más afectada en Cuba por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida), obligó a las autoridades a abrir las puertas a la cuestión de la diversidad sexual.

Con una población de 11,2 millones de habitantes, Cuba había detectado 6.288 casos de VIH/sida hasta el 26 de abril pasado. Del total de personas seropositivas, 5.034 eran hombres y de ellos, 86 por ciento había mantenido relaciones homosexuales.

Por cada mujer infectada por el VIH en Cuba, hay cuatro hombres en igual condición, según cifras oficiales.

La legislación cubana no incluye regulaciones de corte homofóbico desde la reforma penal de 1997, pero el rechazo a la homosexualidad es un sentimiento fuertemente arraigado en buena parte de la población por la cultura machista dominante.

Así y todo, la situación actual es favorable si se la compara con la vivida en los años 60, cuando una cantidad importante de homosexuales fueron recluidos y obligados a trabajar en las llamadas Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP).

A la historia de la UMAP, que duró apenas un año, siguió el establecimiento de un grupo de «parámetros» que excluían a no pocos homosexuales de los sectores de la educación y la cultura por su mal ejemplo para las nuevas generaciones.

Durante décadas, las personas homosexuales no podían ingresar al gobernante Partido Comunista ni a determinadas carreras universitarias o puestos de trabajo porque su condición sexual las convertía en «no confiables».

La historia comenzó a cambiar tímidamente a finales de los años 80 y durante la década pasada. A juicio de Mariela Castro, directora del Cenesex, el país vive «un momento muy oportuno» para promover la comprensión de la homosexualidad.

«Increíble», dijo sobre la semana de cine un homosexual que recordó el estreno, hace más de diez años, del filme «Fresa y chocolate», una historia de amistad entre un gay y un comunista heterosexual que marcó un momento de cambio.

«Cuando la gente se paraba a aplaudir, uno pensaba que estaba viviendo un cambio social importante, y al final todo siguió igual. Ojalá que ahora no vuelva a ser así y que estemos ante el inicio de un proceso», opinó.