El director de cine Fernando León de Aranoa consideró ayer que el sector cinematográfico puede contribuir a «abrir un debate» sobre la prostitución y «hacer de amplificador» de sus demandas, al acercar a los espectadores a la realidad social del colectivo. Reconoció que tiene en proyecto «una historia» alusiva al tema de la prostitución, aunque no quiso precisar más respecto a su posible contenido «porque hasta que no la vea enlatada, no pondría la mano en el fuego».
Fernando León de Aranoa
León de Aranoa realizó estas declaraciones antes de asistir, junto a otros cineastas como Javier Corcuera o Chus Gutiérrez, a la proyección de la película «En la puta vida», de la uruguaya Beatriz Flores Silva, dentro de las Jornadas por la defensa de los derechos de las prostitutas inauguradas en Madrid el pasado día 28.

El cineasta señaló que el coloquio sobre «Cine y calle» posterior a la proyección del filme pretende analizar cómo el cine acerca a los espectadores a ciertas realidades sociales, no sólo a la de la prostitución, y destacó que los directores de cine que han acudido a estas jornadas han tratado de tener «un papel de personajes secundarios absoluto, porque las protagonistas son ellas».

Subrayó que el objetivo de estos encuentros era «que las prostitutas contaran sus problemas y dieran su opinión sobre el debate social que existe en torno a la prostitución», y aclaró que el papel de los directores de cine en las mismas era «el contrario, ser un mero apoyo y explicar desde la óptica del cine cómo contamos ciertas realidades como la suya».

Para León de Aranoa, las prostitutas tanto en la sociedad como en las películas «suelen ser personajes bastante invisibles, se las ve muy poco, en personajes pequeños, secundarios y esquemáticos», y destacó entre las posibilidades que puede ofrecer el cine al colectivo la de «abrir un debate y hacer de amplificador para ellas, más que tener una voz propia».

En cuanto a las demandas realizadas en estas jornadas por las asociaciones de prostitutas y la exigencia de reconocimiento de sus derechos laborales consideró al respecto que «las voces más autorizadas son las suyas», y criticó el hecho de que «nunca se las oiga a ellas».

Para León de Aranoa, las administraciones públicas deberían «oír su voz y sus demandas», consideró que los profesionales del sector cinematográfico «poco más podemos hacer que tratar de contar lo que piensan a través de las películas», y expresó su preocupación por «la ofensiva» que en algunas comunidades como Madrid se está llevando a cabo contra las prostitutas.

Consideró que con estas políticas se trata de «acentuar su invisibilidad, de esconderlas y con ellas esconder también una realidad», y apostó por contrarrestar ese hecho «contando su realidad en las películas».

Reconoció que tiene en proyecto «una historia» alusiva al tema de la prostitución, para lo cual -dijo- está realizando una labor de documentación y de recopilación de datos con asociaciones vinculadas a este colectivo, aunque no quiso precisar más respecto a su posible contenido «porque hasta que no la vea enlatada, no pondría la mano en el fuego».

Por su parte, el también cineasta Javier Corcuera apostó por «dar voz a las afectadas», y consideró que estas jornadas han contribuido a «un acercamiento al mundo de la prostitución» y a debatir sobre sus problemas y sus demandas.

Chus Gutiérrez estimó que llevar el mundo de la prostitución a la gran pantalla de una forma objetiva «es muy difícil», por lo que justificó el hecho de que no haya muchas películas al respecto, y expresó su deseo de que con la que proyecta Fernando León «nos descubra una nueva realidad».